El subarriendo de una o más habitaciones de una casa es una opción muy común en los pisos de estudiantes. Y también para las personas y familias que quieren sacarse un dinero extra al fin de mes. En la entrada de hoy vamos a hablar de este tema, os mostraremos cómo subarrendar una habitación dentro de los límites de la legalidad, los aspectos más importantes a tener en cuenta y mencionaremos las plataformas de subarriendo que tan populares son últimamente.

¿Qué dice la legislación?

La Ley de Arrendamientos Urbanos permite subarrendar una vivienda siempre que se haga de forma parcial. Es decir, que no se puede ceder por completo la misma. Por supuesto, el propietario del inmueble debe estar enterado de esta situación y haber dado su consentimiento por escrito. No obstante, en el contrato firmado pueden existir clausulas específicas que prohíban o acoten el subarrendamiento. Habrá que ceñirse a ellas.

Si el casero no está al tanto de la operación, el subalquiler de una habitación no se considerará legal. De hecho, esto podría tener consecuencias negativas para los propios inquilinos, que en el peor de los casos se verían obligados a abandonar la casa. Otro punto a considerar es el precio. La ley nos dice que el valor del subarriendo no puede superar al del arriendo. Es decir, que no se puede ganar más por las habitaciones de lo que se paga por la casa.

El contrato de subarriendo finaliza al mismo tiempo que el del inquilino. En el caso de que el subarrendado use la habitación como vivienda permanente, podrá acogerse al título II de la Ley de Arrendamientos Urbanos. De todas formas, siempre existe la posibilidad de llegar a un acuerdo entre el propietario y el subarrendado.

Características del subarriendo

El inquilino sigue siendo el responsable de pagar el agua, la electricidad, el gas y cualquier otro suministro de la vivienda. Por norma general, se suele llegar a un acuerdo con las personas que subalquilan las habitaciones para compartir estos gastos.

El número máximo de personas que pueden vivir en una casa no está claramente determinado por la ley, por lo que será el propietario quien lo indique. Ante cualquier duda, aplica el sentido común y piensa también en la convivencia con los vecinos.

Como cualquier otro ingreso que tengamos, es necesario declarar ante Hacienda el dinero ganado por el subarriendo. Hay que tener en cuenta que entra dentro de la categoría de rendimientos del capital mobiliario y, por tanto, forma parte de la Declaración de la Renta. A diferencia de los beneficios del propietario que alquila, que se declaran como capital inmobiliario.

Plataformas de subarriendos

En nuestro país están empezando a aparecer las plataformas o apps para encontrar habitaciones subarrendadas. Muchas veces por semanas o incluso un solo día, lo que ha disparado los precios en el mercado. Hay que advertir que la actividad de estas plataformas online no está regulada. Por tanto, podemos vernos sometidos a una enorme especulación, con inquilinos que quieren ganar más dinero de lo que pagan.