En ocasiones, los propietarios desean vender una vivienda que aún tiene una hipoteca vigente sobre ella. Esta situación puede provocar algunos problemas si no tomamos las medidas adecuadas, por lo que en la entrada de hoy vamos a hablar de este tema y os mostraremos todo lo que hay que saber para vender una casa con hipoteca.

¿Qué solución es mejor?

Existen varias soluciones al respecto, aunque las más comunes se basan en vender el inmueble por encima o debajo del importe de la hipoteca, así como la subrogación de la misma. A continuación, vamos a hablar de cada una de ellas con mayor detalle.

Vender por encima de la hipoteca

Si la deuda que tienes con la entidad bancaria es lo suficientemente reducida y tu casa ha incrementado su valor en los últimos años, es probable que al final la venta se lleve a cabo por un importe superior al préstamo hipotecario. Llegados a este punto, podríamos optar por simplemente liquidarla cuando se firme la nueva escritura.

¿Cómo liquidar una hipoteca?

Es muy sencillo, pero se trata de un paso que ha de darse junto al comprador y con la presencia de un notario, ya que ha de constar por escrito que una parte del dinero de la venta irá destinado a la liquidación de la hipoteca. Se trata de un proceso bastante más frecuente de lo que la gente piensa, para lo cual se recomienda disponer de una tasación exacta la vivienda y la ayuda de un agente inmobiliario.

Vender por debajo de la hipoteca

Sin embargo, en otros casos resultará imposible que el importe de la venta alcance al de la hipoteca, provocando que los beneficios sean insuficientes para devolver el crédito a las entidades bancarias. Esto suele darse cuando la compra es muy reciente y, por cualquier circunstancia, ha disminuido en gran medida su valor.

Afrontar una nueva deuda

Si vendes tu casa y aún te queda por pagar parte de la hipoteca, tendrás que asumir una nueva deuda. Es decir, que dejarás de abonar las mensualidades como estabas haciendo habitualmente y el banco negociará contigo las nuevas condiciones. Es vital que te informes previamente para conocer la magnitud de la deuda y si serás capaz de afrontarla.

Subrogar la hipoteca

También existe una tercera opción, que recibe el nombre de subrogación de la hipoteca. A grandes rasgos, nos permite intercambiar el nombre del titular por el del futuro comprador, de forma que éste se haga cargo a partir de ahora de la misma. No hace falta cancelarla y adquirir una nueva deuda, como en el caso anterior, pero la entidad bancaria debe estar de acuerdo con la operación. Si el perfil del nuevo titular no presenta las garantías suficientes, puede que la denieguen.

Esta fórmula proporciona grandes ventajas para ambas partes, ya que no hay que hacer frente a los gastos de una nueva hipoteca, además de estar eximidos de pagar el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados que, dependiendo de la región, oscila entre el 0,5% y el 1,5%.