Según las estadísticas, casi la mitad de la población tiene problemas relacionados con el ruido en sus viviendas. Por este motivo, en la entrada de hoy os vamos a mostrar una serie de consejos para aislar vuestra casa y convertirla en un remanso de tranquilidad.

¿De dónde viene el ruido?

Antes de solucionar los problemas tenemos que detectar su origen, ya que las técnicas para insonorizar nuestro hogar varían en gran medida. Por norma general, los fenómenos acústicos más habituales se transmiten a través del aire y las estructuras. En este último caso se trata de las vibraciones provocadas cuando se arrastran muebles o se mueve el ascensor, así como las pisadas de los vecinos de arriba. En cuanto a los fenómenos aéreos, tienen su origen en las televisiones o en el propio tráfico de la calle. Teniendo en cuenta esto, tendremos que adoptar las medidas más adecuadas.

Solucionando los problemas

Si el problema está en el claxon de los coches, el ruido que hacen las motos cuando circulan a toda velocidad o una obra cercana, quizás la mejor opción sea instalar ventanas con doble acristalamiento, que son muy eficaces a la hora de reducir los sonidos. Por otro lado, si el problema está en los vecinos que arruinan tu tranquilidad con sus discusiones y gritos, podrías levantar un nuevo tabique que los amortigüe. Perderás metros cuadrados pero ganarás en calidad de vida. Las pisadas son lo más complicado de evitar, se puede colocar un doble techo, pero lo mejor que puedes hacer es hablar con tus vecinos para exponerles tu situación.

No te resignes al ruido

Según los datos estadísticos, hasta un 30% de la población admite que se ha resignado a vivir con los molestos ruidos procedentes de la calle o del mismo edificio. Y aunque intentan acostumbrase a ellos la mayoría no lo consigue. Esto tiene consecuencias muy negativas en nuestro estado de ánimo y salud, ya que las distracciones constantes reducen la concentración y por tanto será muy complicado leer, estudiar o realizar trabajos que requieran un entorno tranquilo.

Y lo peor de todo, si los ruidos se mantienen de noche podrían llegar a afectar a nuestro descanso, algo que nos impide rendir al 100% en nuestro día a día y que tiene otros efectos perjudiciales, como la aparición del mal humor y otros estados similares. Por todo esto, merece mucho la pena invertir en aislamiento acústico, al menos en los espacios donde más tiempo pasas, como por ejemplo el salón de tu casa o la oficina.

No es un asunto que debamos tomar a la ligera, ya que la Organización Mundial de la Salud advierte de las consecuencias de soportar ruidos por encima de los 65 decibelios de forma prolongada. En este sentido, podemos sufrir desde trastornos del sueño a problemas cardiovasculares o de audición.

Y hasta aquí la entrada de hoy, donde hemos hablado de las consecuencias nocivas del ruido y las mejores soluciones que existen en la actualidad. Lo más importante es que nunca te rindas, ya que existen alternativas para recuperar la calma de tu hogar.