Aunque la compra de viviendas en nuestro país ha tenido tradicionalmente un gran peso, el alquiler es en la actualidad la elección preferida por miles de personas. Podemos estar meses buscando nuestro piso ideal, viendo miles de fotos en Internet hasta encontrar algo que se ajuste por completo a nuestros gustos y necesidades.

Por desgracia, en ocasiones no prestamos la misma atención al contrato que firmamos, que puede contener cláusulas abusivas e ilegales que limitan nuestros derechos como inquilinos. Y, por supuesto, no tenemos porqué cumplirlas. En la entrada y os mostraremos algunos de los ejemplos más habituales de cláusulas nulas en los contratos del alquiler.

Cláusulas abusivas más habituales

 

1. Exigir más permanencia de la legal

La Ley de Arrendamiento Urbano determina que el inquilino puede dar por finalizado el contrato de alquiler 6 meses después de haberlo firmado. Con unos costes de penalización que están establecidos en la normativa y deben ser recogidos en el contrato. En este sentido, no se pueden exigir a los arrendatarios que permanezcan más tiempo en la vivienda si no quieren.

2. Impedir la prorrogación del contrato

La duración del contrato de alquiler debe ser pactada libremente entra las partes. Si el plazo de tiempo es inferior a 3 años, debe ser prorrogado cada año hasta llegar a esta cifra. En caso de que el arrendatario no quiera seguir en la casa, deberá comunicarlo por escrito al propietario un mes antes de la expiración del contrato.

De igual forma, el propietario puede interrumpir el contrato transcurrido un año si manifiesta que necesita la casa para vivir en ella permanentemente. O bien para algún familiar de primer grado de consanguineidad o cónyuge en caso de divorcio.

3. Acceder a la vivienda cuando lo desee

El propietario no puede entrar en una casa alquilada sin el consentimiento del inquilino o una sentencia judicial. La propia Constitución establece la inviolabilidad del domicilio, por lo que cualquier cláusula en el contrato que prevea este comportamiento se considera totalmente inválida.

4. Quedarse con la fianza

La fianza es una cantidad de dinero que se entrega en depósito para hacer frente a cualquier desperfecto ocasionado en el inmueble al finalizar en contrato. En caso de que no haya ningún problema, la ley obliga a devolverla íntegramente al inquilino. Hay que tener en cuenta que los gastos ocasionados por la limpieza, pintura y mantenimiento habitual producto del paso del tiempo no se deducen de la fianza.

5. Obligar a la reparación de la casa

El propietario no puede obligar al inquilino a pagar la reparación de los electrodomésticos y cualquier otro deterioro que aparezca en la vivienda, como por ejemplo la humedad. El arrendatario solo debe responder personalmente cuando se demuestre que el problema está causado por un mal uso y es responsabilidad suya.

6. Retirar el derecho de tanteo

La ley establece que si el propietario quiere vender un inmueble alquilado, el inquilino tiene un derecho de tanteo preferente. Es decir, que si acepta el precio se quedará la vivienda en propiedad antes que una tercera persona. La única excepción es que esta cláusula haya sido específicamente anulada en el contrato.