A la hora de valorar el precio final de venta de una casa hay que tener en cuenta todos los costes derivados de la transacción. Nadie se libra de las administraciones, por lo que tanto el comprador como el propietario han de pagar sus respectivos impuestos. En la entrada de hoy vamos a hablar de este tema y os mostraremos los gastos adicionales que tiene vender una vivienda.

Gastos principales

Los gastos más importantes que hemos de afrontar son la plusvalía de Hacienda, la plusvalía municipal y los gastos de notaría por la cancelación de la hipoteca. Hay que tener en cuenta que, si vendemos nuestra residencia habitual para comprar otra en un periodo de dos años, estamos exentos de pagar el impuesto de Hacienda.

Plusvalía de Hacienda

Si tenemos intención de desprendernos de un inmueble que no es nuestra residencia habitual, deberemos pagar el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), aplicado de la misma forma que cualquiera otro ingreso extra. Esto es para los residentes en nuestro país, los que vivan en el exterior están sujetos al Impuesto sobre la Renta de no Residentes.

Cada vez que obtenemos beneficio durante una transacción, es necesario declararlo como parte de nuestro incremento patrimonial. La plusvalía de Hacienda se calcula en función de la diferencia entre el valor de adquisición y venta de un inmueble.

La reforma de 2015

Desde 2015, la reforma fiscal ha modificado algunos coeficientes aplicados al IRPF, que estaban destinados a beneficiar a los vendedores de pisos muy antiguos (que tienen una gran variación en el precio de compra y venta). Por lo tanto, en la actualidad, los que se desprendan de una vivienda con muchos años tendrán que pagar más impuestos.

Exención de pagos a Hacienda

Como hemos mencionado más arriba, si vendemos nuestra casa de residencia habitual y usamos el dinero para comprar otra en menos de dos años, no tendremos que tributar a Hacienda. Eso sí, para disfrutar de estas condiciones el propietario deberá declarar sus intenciones con antelación suficiente a la administración.

Mayores de 65

Las personas mayores de 65 años que quieran vender su casa también poseen una serie de privilegios tributarios. En caso de que sea su domicilio habitual, están exentas de pagar las ganancias patrimoniales, aunque igualmente deben declararlas. Para segundas residencias, el impuesto también es suprimido si el dinero va destinado a una renta vitalicia.

Plusvalía municipal

El Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTU), popularmente llamado plusvalía municipal, se abona en los ayuntamientos y es obligatorio para todo el mundo, sin excepciones. Para calcular el importe, se tiene en cuenta el valor catastral del inmueble y la antigüedad del propietario.

Gastos de notaría

Si vendemos una vivienda con una hipoteca vigente, aunque ya esté amortizada, tendremos que afrontar el gasto de su cancelación. De esta forma, el nuevo propietario podrá inscribirla a su nombre. Esto supone un coste adicional de notaría, al que además habría que sumar facturas pendientes de la comunidad, derramas y otras cuestiones que hay que aclarar antes de finalizar la compraventa.