Para entender a la perfección la factura del gas es indispensable tener claro algunos conceptos como término fijo, alquiler de contador o los impuestos sobre hidrocarburos. En la entrada de hoy vamos a explicar qué significa cada uno y su incidencia en el importe total que tenemos que pagar cada mes por el servicio.

Término fijo

El término fijo no tiene relación con la energía consumida, sino que va a depender directamente del tipo de tarifa de suministro que hemos contratado. El valor se consigue multiplicando el precio diario por el número de días que forman parte del ciclo de facturación, que por norma general es de uno o dos meses.

Término de energía

Por su parte, el término de energía tiene en cuenta el consumo de gas experimentado durante este periodo. Se obtiene al multiplicar el precio unitario (indicado en euros por kilovatios hora) por el consumo de energía.

Impuesto sobre hidrocarburos

Los impuestos van a aplicarse sobre la energía consumida mostrada en kilovatios hora. Para conseguir la cifra total es necesario multiplicar el precio unitario por la energía que hemos consumido durante el ciclo de facturación en cuestión.

Alquiler del contador

Se trata de otro término fijo que solo debe tenerse en cuenta si el contador está instalado en régimen de alquiler. El valor se muestra en euros al día o al mes y dependiendo del tipo de gas puede estar fijado por el libre mercado o el regulado.

¿Qué tarifa debo elegir?

La elección de la tarifa a contratar debe establecerse a partir del consumo anual de energía previsto. Como esta información se desconoce de antemano, para la estimación se aplican una serie de parámetros dependiendo de las características de la instalación receptora. En este sentido, podemos encontrar tarifas para viviendas domésticas con aire acondicionado o calderas de calefacción, así como locales comerciales con potencias superiores o inferiores a 100 kilovatios.

En el libre mercado, el precio de los términos fijo y términos de energía se establece mediante un acuerdo entre la empresa y el titular. Sin embargo, en el mercado regulado estos precios son fijos y están marcados por el gobierno, que los revisa cada tres meses según su evolución ascendente o descendente. Es este último caso, solo es posible realizar contratos para locales comerciales que sea muy pequeños.

La importancia de acertar con la tarifa

La elección de instalar el gas mediante el mercado libre o regulado, así como el tipo de tarifa, depende exclusivamente del titular del contrato. No obstante, en la práctica todo se relaciona en gran medida con las características del local o vivienda. Por ejemplo, si cuentas con una cocina doméstica con o sin aparato de aire acondicionado es necesario elegir la tarifa 3.1, mientras que con caldera de calefacción hay que optar por la 3.2.

Equivocarse y escoger una tarifa incorrecta es uno de los motivos más habituales por el que se dispara el consumo, algo que ocasiona un innecesario gasto extra en la facturación.