El precio de la vivienda continúa subiendo en nuestro país, aunque la distribución no es homogénea. El año pasado se incrementó en un 8,4% y todo hace prever que esta tendencia al alza se mantendrá a corto plazo. Debido a ello, cada vez son más los inquilinos que prefieren alquilar un inmueble como alternativa a la compra de una casa.

Y como consecuencia, también aumentan los propietarios que deciden convertirse en caseros. Para que conozcas todas las opciones que tienes a tu alcance, en la entrada de hoy vamos a hablar de los tipos de alquiler más habituales que existen.

Tener una segunda vivienda

Casi una cuarta parte de la población posee una segunda vivienda en propiedad. Se trata de las típicas residencias de vacaciones que en ocasiones solo se usan una o dos semanas al año. No obstante, los gastos que generan son bastante elevados.

En este sentido, hay que abonar el IBI, las cuotas de la comunidad y los recibos del agua o la luz, que en los últimos años han subido considerablemente. Por lo tanto, si no queremos perder dinero, vamos a tener que ir pensando en alquilarla.

Alquiler turístico

La primera opción que nos viene a la cabeza es la posibilidad de alquilar la casa con fines turísticos, especialmente si está situada en una zona propicia para ello. Sin duda, es la posibilidad que más beneficios nos dará, pero es necesario cumplir con una serie de requisitos.

Lo más importante es contar con una licencia que permita alquilar la vivienda bajo este régimen especial, que debe ser solicitada a la administración pública pertinente. Para ello, se tienen en cuenta aspectos como la ubicación del inmueble, las instalaciones o el consentimiento de la comunidad de vecinos.

Alquiler temporal

Una opción mucho más fácil y común es el alquiler por meses. Nos permite cubrir los gastos, obtener un dinero extra y además podremos disfrutar de nuestra segunda vivienda durante las vacaciones. Por norma general, el beneficio económico suele ser menor que el alquiler turístico, pero mayor que el alquiler a largo plazo.

Una gran oportunidad de negocio la tenemos en los ciudadanos extranjeros. Jubilados o turistas con un elevado nivel de vida que no tienen problemas en pagar cuantiosas sumas por estancias cortas. Si vienen de países con bajas temperaturas, incluso se interesarán por casas en la costa en pleno mes de invierno.

 Alquiler de larga temporada

Aunque este modelo de alquiler ofrece una rentabilidad menor que los anteriores, también es el más seguro de todos. Y el más cómodo, a diferencia del alquiler turístico, que requiere una presencia constante en Internet y estar disponible durante buena parte del día. Además, es una alternativa muy ventajosa a nivel fiscal. Ya que los gastos de gestión y son mínimos y algunos impuestos como el IBI se puede deducir en la declaración de la renta.

Otra ventaja son los bajos costes de mantenimiento. Al ser siempre el mismo inquilino, solo vamos a tener que reponer los electrodomésticos y muebles que se hayan estropeado por el paso del tiempo, así como arreglar las averías habituales.